
EL FRUTO DEL ÁRBOL DEL BIEN Y DEL MAL
Primer libro de Diego Riofrío Vivanco, y ya en él aparece formada la voz que recorrerá toda su obra: una voz que no pide permiso, que nació con el luto puesto. Publicado en 2007, el poemario abre con "Las lágrimas" y cierra en un territorio donde la muerte es amante, confesora y única compañía honesta. Riofrío construye aquí su genealogía literaria —la Generación Decapitada, Medardo Ángel Silva, Ernesto Noboa— no como homenaje sino como herencia sangrada. El cementerio no es decorado: es el único paisaje posible para quien mira el mundo desde adentro del ataúd. Hay en estos poemas una misantropía que no se disculpa, un erotismo que huele a formol, y una soledad que se defiende a mordiscos. Libro iniciático e irreductible

POEMAS PARA UN FUNERAL
(2011) Si el primer libro era un ingreso, este es la ceremonia. Poemas para un funeral es la obra más architectónica de Riofrío: la estructura misma del título organiza la lectura como un velatorio que dura todo el recorrido. Las elegías funcionan como estaciones de un duelo que no busca consuelo sino precisión. Aquí está "Las ruinas del hastío", que el propio autor recuperará para abrir su sitio web décadas después —señal de que el poema sigue vivo, sigue ardiendo. El amor, el desamor y la muerte se confunden hasta volverse el mismo asunto. Riofrío escribe sobre cadáveres, sí, pero escribe desde uno: desde adentro de un cuerpo que siente demasiado y no encuentra dónde poner tanta carga. La voz gana en densidad y los poemas extensos —"Advocación para un velatorio", "La muerte pasea conmigo"— muestran un poeta con el pulso firme.

CENIZA DE ESPLÍN
(2012) Libro singular en la producción de Riofrío, no porque rompa con su universo estético sino porque nació de otro lugar: es la mirada de una lectora sobre décadas de poesía dispersa en redes y sitios web. Eso le da una textura particular —la de una selección hecha desde la recepción, no desde el autor. Lo que esta compilación demuestra, sin proponérselo como tesis, es que la voz de Riofrío tiene una consistencia extraordinaria a lo largo del tiempo: el mismo hastío, la misma soledad despojada de queja fácil, el mismo amor hecho de espinas y absenta. Aquí no hay poemas "de circunstancia": todo lo que sobrevivió al filtro de internet y de los años tiene algo que justifica su existencia. Una antología construida desde la fidelidad de quien lee, no desde el ego de quien escribe.

TRASTORNOS VITALES
(2015) El único libro de prosa aforística en la obra de Riofrío y, paradójicamente, uno de los más reveladores. Sin la coraza del verso, la voz se vuelve directa, ácida, sin filtro ornamental. Los aforismos se acumulan como latigazos breves: la misoginia, el desprecio al contrato social, la devoción casi teológica al perro, la soledad elegida como postura filosófica. Hay humor negro, hay rabia, hay lucidez y también contradicción —la misma que tiene cualquier ser humano que piensa demasiado. Trastornos vitales no es un libro bonito ni pretende serlo. Es un registro de pensamiento en estado bruto, donde la coherencia no es la del estilo sino la del carácter. Imprescindible para quien quiera entender la cosmovisión que sostiene toda la poética de Riofrío.

RIMAS PERVERSAS
(2014) El libro más formalmente ambicioso. Riofrío toma la estructura de la rima española —Bécquer siempre al fondo, como una sombra que no se va— y la pervierte desde adentro, llenándola de cianuro, de gusanos, de amor que huele a morgue. Las estrofas de cuatro y diez versos se sostienen con la musicalidad de quien ha leído mucho y ha sufrido más. El homenaje a Poe, los sextetos, las rimas encadenadas: todo demuestra que la oscuridad en Riofrío no es postura sino dominio. El poemario largo "A tu corazón ajeno" es una de las piezas más ambiciosas de su producción: una suerte de elegía amorosa que se extiende por decenas de estrofas sin perder tensión. Libro desigual en momentos, pero en sus cumbres, imbatible.

ANTISONETOS
(2024) El libro más desgarrador y, en muchos sentidos, el más maduro. Riofrío toma el soneto —forma noble por excelencia, columna vertebral del lirismo occidental— y lo interviene desde adentro: lo estira, lo corta, lo pervierte sin romperlo del todo. El resultado son piezas que respiran con la musicalidad del canon pero hablan desde un lugar donde el canon nunca quiso asomarse. La muerte sigue siendo amante y confidente, pero aquí la voz gana en control: menos tormenta, más bisturí. Poemas como "Mortis magistra", "Vita brevis" o "El baile de la muerte" demuestran que después de casi treinta años de escritura, el poeta no busca impactar sino precisar. Un libro que cierra un ciclo sin cerrarse a sí mismo, porque la mejor poesía oscura nunca termina: se pudre despacio y así dura más.

PHILOSOPHIA
(2026) Si en sus obras anteriores Riofrío coqueteaba con el vacío, en Philosophia decide instalarse a vivir en él. El título, lejos de prometer sabiduría o iluminación, opera como una sentencia irreductible: estamos ante un "manual de autodestrucción". A través de una rigurosa sucesión de sonetos, el autor toma esta estructura clásica y la pervierte, inyectándola de nihilismo, desesperanza y podredumbre. Aquí la poesía no busca consuelo ni fe; el yo lírico asume su identidad desde la fosa, presentándose como "el cadáver que escribe". Poemas centrales como "Orgía de gusanos", "Berenice descompuesta" o "Epitafio anticipado" construyen un manifiesto oscuro donde el deseo es simplemente "la danza de Satán en cada vena" y la muerte resulta ser la única respuesta honesta al absurdo de la existencia. No hay redención en estas páginas, solo la lucidez brutal de quien ha renunciado voluntariamente a la luz. Un poemario implacable, escrito desde el hueso.